Publicar lo que entra y lo que sale no es un trámite: es la forma de sostener la confianza de quienes colaboran. En Agua Compartida lo tratamos como una rutina de trabajo, no como un gesto anual. La pregunta que ordena todo es simple: si alguien aportó algo, tiene que poder ver qué pasó con eso.
Publicamos tres tipos de información. Primero, el destino de los aportes materiales: qué llegó, en qué fecha y a qué obra se asignó. Segundo, el resumen de gastos por obra, agrupado por rubro y sin precios cerrados, porque los valores cambian con el tiempo y con el proveedor. Tercero, el estado de avance de cada pileta, con las etapas cumplidas y lo que queda pendiente antes de abrir.
Los registros se actualizan a medida que llegan los aportes y se cierran al finalizar cada etapa. No hay una fecha fija en el calendario: la lógica es que el registro acompañe el ritmo real de la obra. Cuando un gasto se desvía de lo presupuestado, explicamos el motivo y ajustamos el presupuesto de ejemplo. Esa corrección queda visible, no se borra el número anterior.
Las organizaciones que participan pueden pedir el detalle completo de su obra. Este esquema no elimina los errores, pero los hace visibles y permite corregirlos a tiempo. Un ejemplo de planilla de trazabilidad, identificado como tal, incluye columnas como material recibido, etapa asociada y estado de recepción. No reemplaza un balance contable ni promete resultados: su función es ordenar y comunicar.
Si querés entender cómo se arma el punto de partida de cada obra, conviene leer primero cómo se evalúa una pileta en desuso. Y si tu consulta es sobre aportes o voluntariado, el formulario de contacto es el canal para escribirnos.